jueves, 13 de septiembre de 2007

El orgullo de nuestros deportistas



(no crea todo lo que lee)

El mundo está lleno de deportistas que nos enorgullecen. El seleccionado de fútbol femenino es un ejemplo. Ejemplo de lo contrario. En su debut en el Mundial, perdieron 11-0 con Alemania. Ojo, las mató el 9-0 porque estaban ahí del descuento y ¡quién las paraba! Pero tranquilas, chicas: nadie esperaba más. El fútbol es para hombres, ¿o ustedes nos vieron tejiendo?
No se preocupen que para cuidar nuestro prestigio hay otros. Cabe mencionar el regreso triunfal de Carrizo a River, como suplente de un enano de jardín que encima tiene como espejo a Costanzo (o sea: le gusta perder) y que en algunos puntos lo supera: 1) ¿cómo te va a hacer un gol de chilena Matellán? 2) ¿cómo te va a hacer un gol Matellán? Pero volviendo a Carrizo, hijo de esta tierra que se la quiso dar de europeo, lo suyo en Italia fue genial: es uno de los pocos argentinos que volvió sin fracasar y con el arco invicto.
Mientras, luego de un paso triunfal por España (no sabés el levante que tenía), Maxi López fue lamentablemente juzgado por sus dotes futbolísticas y se ganó un boleto (sólo ida) a Rusia. No se descarta que, si sigue así, termine en un negocio de trineos en Siberia. No, él no sería el que los alquila sino uno de los que tiran de los trineos. Los ojos claros de los siberianos ya los tiene.

El que esté libre de pecados......
Cuando el Mono Navarro Montoya sacó esa bocha terrible al ángulo, más de un desubicado gritó: "¡Travesaño!". Muchachos, seamos más amplios. Hay que respetar los gustos de cada uno.

Con la labia de los motivadores
Atentos en Huracán: un día de éstos asume Ardiles, eh. Falta encontrar un traductor. No, no del inglés. Del cordobés al castellano. ¿Se puede saber en qué hablás, Osvaldo?

Víctor Ludi

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