Interés general
El vicio por las calles, la droga
“El chico de la bolsa”
Por repetición he escuchado decir que “Los jóvenes son la esperanza del futuro”, sin ir más lejos la Biblia lo señala también. Soy adolescente y cada vez me asombro por algunas acciones de mis pares, no quiero dignificar a mi persona ni canonizarla pero me considero un tanto coherente como para responder por mis actos. Así, como estoy segura de mi rechazo por esa “adicción cara”.
En la vida, dia a dia, vas obserbando detalles de esta triste sociedad. Tal es así que circulando por las calles de la ciudad (Paraná) hace unos días me tocó presenciar una imagen muy desagradable para mi y descubrí que parte de “la esperanza del mañana” o como los quieran llamar disfrutaban cada uno de su “bolsita negra”, el vicio más adictivo de la droga.
Todos mis sentimientos se entrelazaron en ese momento: vergüenza, tristeza, bronca, entre otros. ¿Cuál era la razón de su alegría? Si sus vidas, en ese momento, dependía de una bolsita de plástico. En tanto el camino se hacía más largo cada cuadra era complice de hacer volar su imaginación.
La gente pasaba y sin mirar hacia atrás daba cuenta de que este hecho no importaba, en tanto estos chicos recorrían su trayecto. Parece que esta sociedad juega al gallito ciego miéntras este libertinaje cada vez parece más aceptado, y me inclúyo por que tampoco hice nada en ese momento solo observar. Pero también que se debe hacer en estos casos?
Las calles refúgian su situación oscura, no solamente ahí se evidencia este tipo de cosas sino también en cada esquina, en cada barrio, en cada plaza, en cada bar... en cada espacio propicio para liberar la mente.
“Si no probaste un faso sos una boluda no sabes lo que te perdés”, me dijeron una vez en una conversación de “amigos”, la única reacción que tuve fue el silencio para no herir a nadie con mis comentarios. Estoy consiente de las consecuencias y trayectos que le continúan a ese “faso”, y lo que me puede quitar entonces antes de hechar mi integridad por la borda prefiero ser una “boluda”.
Solo una aclaración me gustaría acotar si bien hablo de los jóvenes, yo soy una adolescente más, no estoy metiendo a todos en la misma “bolsa” pero cada vez son más los que se insertan a este acostumbramiento.
Mi hermano tiene 9 años y le quedan algunos años para transitar a una nueva generación, no se si para bien o para mal. Impreciso decir, pero ¿que nos queda si se asemeja a esta triste realidad?.
Gisela Vasquez
lunes, 21 de mayo de 2007
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